DIARIO DE VIAJE

Hoy toca madrugar. Hacemos el check out del hotel en Yakarta a las 8 am ya que a las 10:15H sale nuestro tren.

A pesar de nuestra torpeza con los autobuses, cogemos uno para llegar a las estación de Gambir.

Compramos algo de comer y cogemos el tren. La verdad es que es más cómodo de lo que esperábamos. Aún así, como en todos los transportes públicos del sudeste asiático, tienen el aire acondicionado a tope.

Menos mal que aprendimos de nuestro primer viaje, y en este nos hemos llevado una plumas. Nosotros hemos llevado uno de Izas que al doblarlo o meterlo en la mochila ocupa muy poco y abriga mucho.

Tren Yakarta-Yogyakarta

Es de noche y tenemos que llegar al hostel, así que decidimos usar una app llamada GRAB. Tanto  en GRAB como en GOJEK sólo tienes que poner dónde vas, y un conductor te recoge y te deja en  tu destino con un precio fijado en la app. Es decir, nada de tener que regatear precios. Y es mucho más barato. En este caso, hacer 3km al hostel nos salió por 1,15€ más o menos.

En este viaje hemos decidido que no vamos a cambiar tanto de hostel como hicimos en nuestro primer viaje porque, al final, pierdes mucho en tiempo en preparar mochila, moverte y descansar.

Para estos días en Yogyakarta nos vamos a alojar en el hostel Losmanos.

Al llegar nos pareció chulo, pero en la reserva ponía que había piscina y no estaba llena, ni limpia. Nos molestó ya que uno de los motivos de coger ese hostel fue por la piscina y así se lo hicimos saber a la chica (de buenas maneras, claro).

La habitación no es muy allá, un colchón en el suelo y un ventilador. Y ya.

El calor estos días está siendo bastante insoportable y encima en la habitación hace más calor aún.

Por la noche, me da un ataque de ansiedad bastante fuerte (me suele pasar) y al final me tiro despierta y llorando hasta casi el amanecer. Por lo que el día siguiente nos lo tomamos de descanso.

Pasamos rato en la zona común, charlamos con la gente de allí y por la noche cenamos en un Warung (restaurante) en la que la comida estaba muy rica.

A la mañana siguiente, por fin… empieza la aventura de verdad.

Salimos muy, pero que muy temprano en la moto que alquilamos la noche anterior en el hostel. Y cuando digo temprano es a las 3 de la madrugada.

Nuestra idea inicial era visita Borobudur, pero antes de llegar empieza a amanecer.

Aquí sobre las 4 y media está amaneciendo e íbamos muy despacio con la moto.

Solo conduce moto Samuel, pero aún así el primer día en moto lo suelo pasar mal. No cogíamos una desde hacía tres años. Así que íbamos despacio y parando a menudo.

Al ver que no nos daba tiempo a ver el amanecer en Borobudur, decidimos ir a visitar Prambanan. Así que dimos la vuelta para dirigirnos a allí.

Al poco de amanecer, se nubla todo y cae una tormenta tremenda. Empieza a llover tanto que tenemos que parar a refugiarnos a pesar de llevar chubasqueros.

Estamos en época de lluvias, por lo que estas cosas pueden pasar. Lo bueno es que a pesar del chaparrón, en menos de 5 minutos había parado.

Tormenta en Yogyakarta.
Moverse en moto en Indonesia en lo más rápido y sencillo.

Dejamos la moto en el parking (que nos cuesta unos 0,19€) y compramos la entrada.

La diferencia de precios en Java entre turistas y locales es desorbitada. Mientras que nosotros tenemos que pagar unos 23€ cada uno, la entrada a locales cuesta 2,5€.

Nada mas entrar, empieza a llover otra vez, así que nos sentamos a esperar en una especie de sala/cafetería tomando un té que te daban con la entrada.

Esta vez nos toca esperar algo más de 5 minutos pero, al final, deja de llover.

La verdad es que nos pasamos toda la mañana allí ya que eso era enorme. En la primera zona estaban los templos principales y más grandes.

Si quieres descubrir más sobre la leyenda del templo de Prambanan, pincha en el vídeo que tienes arriba que te lo contamos todo.

Coincidimos con varias excursiones escolares y durante al menos una hora, fue imposible ver nada ya que no paraban de pedirnos fotos.

Nos pasa desde que hemos llegado a Java (y supongo que a todos los turistas), que tienen como muchísima curiosidad y todos te miran mucho y te piden fotos constantemente. Tanto adultos como niños. Llegó un momento que nos sentimos tan acosados que nos fuimos de esa zona y nos negamos a hacernos mas fotos.

Seguimos un camino que llegaba a pequeños templos y al final otra zona se encuentra el templo Sewu que, para mi, era el más bonito. Incluso más que la principal.

A la entrada, dos estatuas enormes como si fueran guardias, y al entrar un montón de ruinas. Estatuas y templos derruidos. Con un gran templo en en el medio.

Lo cierto es que el tono gris del cielo combinaba con el gris de la piedra y le daba un aspecto raro que molaba mucho.

A pesar de las nubes, el sol daba con fuerza y empezamos a tener mucho, mucho calor. Así que decidimos irnos.

Pero antes de salir encontramos una zona de tiro con arco y no pudimos evitar parar. Samuel ya había tirado muchas veces, pero yo no lo había probado nunca. Y aún así, le pegue una paliza ¡já!

Después de 4h estábamos cansados y con mucha, mucha hambre. Así que nos paramos en uno de los, al menos, 20 puestos ¡iguales! que había a la salida.

La vuelta a casa se hace muy, muy dura. Como os expliqué antes, es el primer día de moto y a esa hora el tráfico era horrible. Los coches, motos y autobuses te pasaban a escasos centímetros como locos y pitando todo el rato.

Me puse tan nerviosa que teníamos que parar constantemente y tardamos muchísimo en llegar a pesar de haber solo 20km al hostel.

Por la noche cenamos en el mismo restaurante y nos fuimos a dormir ya que mana toca madrugar mas aún.


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