DIARIO DE VIAJE

Hoy nos vamos de aventura, de esas que nos gustan tanto.

Volvemos a madrugar mucho (esto ya se está convirtiendo en costumbre). Hoy salimos sobre las 3:30 am.

Pero hay unos 120km hasta llegar a Dieng. Las carreteras son horribles y si a eso le sumas la locura de tráfico que hay aquí, tardamos muchísimo en llegar. Por lo que saliendo tan pronto nos aseguramos un par de horas de carretera casi sin tráfico.

Para hacer rutas en moto, dejamos las mochilas grandes en el hostel y nos llevamos las pequeñas con lo que vayamos a necesitar. También llevamos la parte superior de la mochila (la seta) ya que la parte destinada a los mapas, nos sirve para poder ver el GPS en el trayecto sin que se caiga o se moje.

Aún así, tardamos unas 5 horas en llegar a la meseta de Dieng, que se encuentra a más de 2000 metros de altura. Por lo que antes de llegar ya íbamos con el abrigo, el chubasquero y los guantes.

No eran ni las 9, así que dejamos las cosas en el hostel Bu Djono, que nos costaba poco más de 6€ la noche y nos fuimos a ver cosas.

Nuestra primera visita fue al templo de Arjuna. La entrada costaba algo menos de 2€ y no pagamos parking. Nos hicieron ponernos un Sarong a los dos, que nos prestaron a la entrada.

La verdad es que tampoco nos entusiasmó demasiado. Indonesia, como el resto de Asia está lleno de templos y al final… ya no te emociona ver tantos. Y después de haber visto Prambanan y Borobudur, este no nos pareció gran cosa.

Volvemos a coger la moto y nos vamos a ver unos lagos con alto nivel de azufre: Telaga warna (o lago de color). Debido al azufre, el lago cambio de color según el sol. Y cambiará de tonos verdes, amarillos…

Telaga warna

En la entrada, una vez más, nos indignaos al ver la desorbitada diferencia de precio que hay para los extranjeros. Y para ver un templo, bueno. Pero para ver un lago que es… ¡naturaleza! no entendemos por qué hay que pagar.

La entrada para extranjeros y en fin de semana era de unos 10€. Y el precio para locales era de 1€.

Al ir a pagar, me quedé a cuadros. Pues de repente Samuel se puso a decir a las chicas de la taquilla que él era de Yogyakarta (¿¡What!?) y las chicas se empezaron a reír a mirarse entre ellas. Le preguntaron si llevaba identificación y Samuel, con toda tranquilidad les dijo que no la llevaba encima, pero que él vivía en Yogyakarta.

La chicas después de mirar al supervisor, finalmente nos vendieron entradas de locales. Aunque estoy segura de que sabían perfectamente que no vivíamos allí.

Así que al final, entrar nos costó menos de 2€.

Y menos mal, porque el lugar… sí, estaba chulo. Pero ya os digo que me hubiera dado mucha rabia pagar 22€ para ver un lago que tampoco era tan espectacular.

Pasamos un rato paseando por allí, viendo como el lago adquiría un tono verde muy intenso y como el agua burbujeaba como si estuviera hirviendo.

También nos encontramos un con Winnie de Pooh bailarín y al personaje de Po de los Teletubbies que nos pareció bastante perturbador. A parte de que no nos esperábamos encontrar un teletubbie, se escondía en los árboles y hacía bailes raros. Todo muy normal vaya. Al final, Samuel terminó bailando con Po. En fin… 

Teletubbie psicópata

También hay que pagar unos 20 céntimos de parking, aunque nos dimos cuenta según nos estábamos yendo. Así que tampoco pagamos.

De ahí nos fuimos a ver el cráter Sikidang. Toda esa zona, es zona volcánica. Y puedes ver a lo lejos el humo de varios cráteres.

Cráter Sikidang

De nuevo, investigando un poco nos enteramos de que para ver el cráter hay una entrada para locales y otra para turistas que vale tres veces mas.


Nosotros encontramos la entrada para locales que, al llegar, se nos quedaron mirando como si hubieran visto un fantasma. Parecían no haber visto un turista en su vida.

Pagamos nuestra entrada que fueron unos 0,60€ en vez de casi los 2€ que valía en la otra entrada. Que tampoco es gran cosa, pero nos indigna que haya esa diferencia.

Estaba todo lleno de puesto abandonados y destrozados. Como si antes esa hubiera sido la entrada al cráter y luego hubiera cambiado de lugar. Ya que al entrar, vimos otra zona de puestos en la otra entrada.

Antes de llegar ya podías ver agua en el suelo burbujeando. Parecía una película.

Y al llegar, tenías que tener cuidado ya que en lo que te daba el humo se hacía casi imposible respirar.

La verdad es que nos impresionó bastante, era la primera vez que veíamos un cráter y nos pareció muy curioso.

Nos vamos al hostel porque estamos súper cansados, llevamos ya unas 12 horas en pie y no hemos comido nada.

Comemos en el mismo hostel y había huevos fritos y patatas fritas… qué felicidad.

En frente del hostel habían montado un chirinquito de Karaoke con unos altavoces súper grande y que sonaban horrible. Nos hemos dado cuenta de que aquí en Java les encanta el karaoke, siempre lo llevan puesto en el móvil y en los autobuses. Y a todo trapo.

Samuel sale a la puerta a grabar y nos empiezan a llamar. Así que nos acercamos y Samuel… ¡se pone a cantar en indonesio con la chica!. Qué tío, hoy está sembrao.

Después de comer nos subimos a la habitación y, a pesar de que parecía que teníamos lo altavoces metidos en la habitación! no pudimos evitar caer rendidos.

Después de tres días madrugando tanto, cinco horas de moto y 12H sin parar… parecía que nos habían pegado una paliza. Y después de una tres horas, nos despertamos de esa súper siesta. Ya de noche.

Como habíamos comido hace relativamente poco, no teníamos ganas de cenar. Así que salimos a dar una vuelta y nos compramos un helado.

Y de nuevo, a la habitación a ver alguna serie e intentar dormir, porque mañana… toca madruga. Sí, otra vez. Otro amanecer.


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