DIARIO DE VIAJE

Comenzamos el día y continuamos nuestro camino.

La carretera vieja no es muy larga, pero es muy bonita. Como en casi toda noruega, hay ovejas por todos lados. Y vacas. ¡Son tan graciosas!.

Llegamos a Geiranger, y la verdad es que es muy bonito.

El pueblo es pequeñito, pero tiene bastante vida.

No cuesta encontrar un poco un sitio donde dejar la furgo, pero al final encontramos un sitio bastante bueno al lado del fiordo.

Pasamos un par de días por la zona, descansando.

También hubo tiempo para hacer cositas. Hicimos la ruta de ‘Skagefla’.

No nos entusiasmo mucho, pero el paseito nos sentó bien.

El último día, Samuel se cogió la tabla de paddle y se fue con Pupi a ver unas cascadas y grabarlas.

Con la tontería, se hizo ¡12 kilómetros!

Ya veréis que imágenes tan bonitas que grabó.

Y pudimos ver la cascada más bonita que, al menos yo, he visto nunca. Y no por la cascada en sí, si no porque el arcoiris se posaba justo en el salto de agua y parecía que caía arcoiris. Una pasada.

Aprovechamos el buen tiempo que está haciendo (¡Por fin!) para hacer una barbacoa.

¡Mañana nos ponemos rumbo a la carretera del Atlántico!