Nos ponemos rumbo a Aldea de Jorox, cerca de Junquera (Málaga).

El motivo de ir allí es porque es porque Antonio y Juan de la empresa Dēsinmás, contactaron con nosotros a través de Instagram, para invitarnos a hacer un barranco con ellos.

Nos hizo mucha ilusión porque, ya sabéis, nos encanta probar de todo. Y hasta ahora no habíamos hecho ningún barranco.

Yo, como de costumbre, siento entre emoción y miedo ya que aunque no haya hecho nunca ningún barranco se que tocará algún salto. Además, al final hay un rápel de unos 20m. MIEDO.

Los chicos sacan el material y nos preparamos para la aventura.

La verdad, es que nada mas empezar… parece que entras en un lugar diferente.

Del paisaje seco y con poco color del pueblo a, de repente, ver un montón de tonos verdes, frutas, insectos… precioso.

Hubo un salto en el que lo pasé un poco mal y me tiré al menos media hora intentando decidir si saltaba. ¡Menuda paciencia tuvieron conmigo!. Pero al final, lo hice.

Lo que no conseguí hacer fue el rápel de 20 metros. Ahí, me tuvieron que baja con la cuerda.

Y Samuel, obviamente, se lo pasó como un enano. Él todo lo que sea colgarse, le encanta.

Después de superar el barranco, nos fuimos los cuatro a tomar unas cerveceras y unas tapas.

Y en lo que se fue el sol, salimos en busca de un lugar donde pasar la noche.

Al final, encontramos un sitio escondido a la salida de Junquera en el que se estaba muy a gusto.

A la mañana siguiente teníamos pensamiento de madrugar para ir a ver Ronda, pero no sabéis las agujetas que teníamos. Ha sido imposible levantarse, íbamos a velocidad absurda.

Hemos pasado la mañana tranquilamente en el sitio donde habíamos dormido y más tarde nos hemos puesto rumbo a Ronda.

Dimos una vuelta por allí y vimos el puente, la zona donde empieza la vía ferrata, el balcón del coño, dimos una vuelta por el centro y terminamos picando algo en un 100 montados, algo así típico de Ronda.

Y nos ponemos en marcha hacia Estepona. Esta noche, dormiremos en la zona del refugio de los reales, al fresquito.