Lo cierto viajeros es que, el cansancio empieza a notarse. Además, el viaje no ha salido como pensábamos y en ciertas ocasiones hemos tenido bastante mala suerte y mucho estrés.

Y llegó este punto en el viaje en el que nos agobiamos tanto, que estuvimos a punto de darnos la vuelta. De hecho, aparcamos la furgo en un sitio apartado y estuvimos como dos días sin movernos de allí porque no sabíamos qué hacer con nuestras vidas.

Pero oye, el viaje estaba a punto de acabar y después de todo lo malo si nos vamos a casa con ese final de viaje… el recuerdo no iba a ser muy bueno.

Así que decidimos continuar la aventura tomándonos estos días con mas calma.

Nos fuimos a Zahara de los atunes (Cádiz) a pasar un par de días de playa y relax (y mojitos) sin grabar. Y la verdad es que nos sentó muy, pero que muy bien.

Y después pusimos rumbo a nuestro último punto en el camino: HUELVA.

Pasamos la noche en Matalascañas, y al día siguiente aprovechamos para pasear por la playa, grabar y ver el atardecer.

A la mañana siguiente, quedamos con Luís benítez, un escritor que conocimos por casualidad hace unos meses y con el que vamos a dar una charla hoy.

Compramos algo en el supermercado y comimos en su casa mientras charlábamos.

Nos arreglamos y nos fuimos al centro comercial Aqualón. Allí, hay un bar llamado Blue Ox que es donde íbamos a dar la charla.

La verdad es que el sitio era muy grande y muy bonito. Y nos pusieron un proyector enorme.

Vino bastante gente a la charla.

Luís habló de su proyecto: La vuelta al mundo en 80 sueños.

Y nosotros hablamos de nuestras venturas. Y la verdad, es que la gente pareció disfrutar mucho.

Cuando acabó la charla y los saludos, nos quedamos unos cuantos para ir a cenar. En el mismo centro comercial hay una zona con muchos puestos y diferentes tipos de comida. Y para pagar tienes que comprar un tickets que son como dinero, muy curioso.

Se notaba el cansancio, así que después de cenar nos despedimos y nos fuimos a descansar.

El día siguiente (y último día de viaje), lo pasamos en Punta Umbria. Pasemos por la playa, nos bañamos y por la noche fuimos a comer gambitas de Huelva que teníamos unas ganas.

Al final, y aunque en ese momento no éramos capaces de verlo, los viajes están llenos de momentos entrañables, emocionantes y siempre rodeados de gente maravilla. Y aprendimos que, aunque los viajes salgan mal, ¡salen bien!

Y España nos ha dejado momentos inolvidables.

¡Hasta la próxima aventura!