DIARIO DE VIAJE

Salimos del hostel sobre las 11H y , esta vez sí, cogemos un gran para llegar a tiempo al puerto.

Sobre las 12 y algo abren las puertas de embarque. Nos ponen un sello en la mano y al rato llega el ferri.

Al entrar en el barco nos alivia ver que no dormiremos en el suelo, la situación tampoco es mucho mejor. Nos pasan a una sala en la que hay un montón de camastros juntos donde pasaremos el resto del viaje.

Sinceramente, al llegar nos hizo bastante gracia y pensamos que como experiencia iba a ser bastante curioso.

Sala donde pasamos las 26 horas de nuestro viaje a Kumai

Pero de verdad os prometo, que al paso de las horas eso se convirtió en una pesadilla.

Para que os hagáis una idea, la cultura en Java es algo así como juntar todo lo que te han enseñado en España que es de mala educación. Así que empezamos regular.

Estoy totalmente de acuerdo con que, al final… tú eres el turista en su país, y eres tú quien se tiene que adaptar, y que hay que tener la mente abierta… y todo ese rollo.

Pero nos resultó un viaje insoportable porque una vez dentro no puedes decidir irte.

A parte de las condiciones (colchoneta incómoda, un calor horrible y ningún ventilador, baños llenos de pis y con olores horribles, cucarachas, etc…) la gente es súper molesta.

Ya os conté en un post anterior que están obsesionados con la música, la ponen en sus móviles súper alto durante horas. Había un hombre en frente que, después de tres horas con la música a tope (y encima se quedaba dormido) me fui hacia él y le dije que si iba a apagar la música en algún momento. Creo que se asustó. No me salió mi vena más amable, pero estaba súper agobiada.

Él la apagó, pero los otros 15 que estaban con el móvil por la sala no.

No paraban de mirarnos todo el rato.

No apagaron las luces en las 26 horas.

Uno se despertó a las 3 de la mañana y puso la tele que había a todo trapo, que al cabo de unas horas tuvo que levantarse Sam a bajar la tele porque era horrible.

Una mujer, ya de día se puso a tres camas de la nuestra a quitarle los pijos a su hija y comérselos. Sí, sí… has leído bien. Lo que encontraba… a la boca.

En fin. Lo único bueno es que el ticket de 13€ incluía 3 comidas. Que tampoco eran muy allá, pero es UNA cosa buena.

Una de las tres comidas que nos sirven en el ferri

Está claro, que nos hemos pasado de locales.

Cuando llega la mañana sentimos cierto alivio. Al menos podemos salir fuera a respirar y alejarnos del ruido y el calor.

llegando al destino

Llegamos a Kumai y por una confusión nos vienen a recoger dos personas de diferentes compañías de Klotoks, que son los barquitos en los que haremos la ruta para ver orangutanes.

Uno de ellos es Ary, que estuvimos negociando precio por email. Y otra, una mujer que nos dijo que nos daba mejor precio. Fuimos primero con la mujer, ya que habíamos visto bastantes recomendaciones sobre su marido, que es el que se supone que iba a hacer de guía. Pero al ver el klotok, nos dice que su marido hace de guía con otro grupo los mismos días y que nos atendería el sobrino. Así que al final, optamos por ir con Ary.

El klotok de Ary nos sale un poquito más caro (360€ entre los dos) y decide no cobrarnos el alojamiento de esa noche.

Es una actividad cara. De hecho, la más cara de nuestro viaje. Pero nos apetecía mucho y no queremos irnos con la sensación de no haber hecho algo que queríamos. Además, nos hemos ahorrado prácticamente lo que nos vale el klotok al coger el súper ferry y no un avión.

Nos alojamos en Mentari, salimos a cenar y cargamos todo que mañana… ¡nos vamos a ver Orangutanes!

En el siguiente post os contamos qué incluye el klotok y qué recorrido hacemos


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