DIARIO DE VIAJE

Aunque soy bastante torpe y con poco ritmo, hay una cosa que me encanta. El baile.

Siempre he querido saber bailar bien, aunque no nos vamos a engañar, no se me da bien.

Aún así, hoy Samuel y yo estamos pasando el día por separado en Bali y he una de las cosas que he decidido hacer, es dar una clase de danza balinesa.

La clase se daba en ARMA (Agung Rai Museum of Art), en Ubud.

EL complejo es enorme, tiene un resort, una galería de arte, restaurante, tienda, etc. Y, a parte de ver espectáculos de danza balinesa, puedes dar clases.

Quedé en el lugar por la mañana con la que iba a ser mi profesora (hablaba en inglés).

La clase me costó unos 23€ que se pagan en recepción (más algo de propina que le di después a la profesora ) y estuvimos al menos una hora y media.

La danza que aprendí fue la de PUSPANJALI.

Esta danza la inventaron dos balinesas y suele utilizarse como danza de bienvenida.

De hecho, si vas a Bali es común que la veas cuando te reciben en un hotel o en algunos espectáculos.

Puspanjali quiere decir “Saludo a las flores”, por ello es común que las bailarinas lleven flores o que las regalen a los espectadores.

La profesora empezó enseñándome algunos pasos o movimientos, y luego los fuimos enlazando todos hasta conseguir hacer el baile de manera semi decente.

Clase de danza Balinesa en Ubud. Danza de bienvenida Puspanjali

Aunque es un baile lento, es bastante complicado pues las danzas balinesas son muy expresivas. Hay que saber coordinar el movimiento de ojos, cabeza, dedos, manos, brazos, pies, caderas… vamos, todo. Y en posiciones en la que normalmente no estamos acostumbrados, así que me costó. Pero me lo pasé muy bien.

Cuando salí eran más de la una y no había desayunado, así que paré en uno de los muchos restaurantes chulísimos que hay en Ubud: Buddha Bowl,  y me pedí un bol de frutas con yogurt y granola. ¡Qué riquísimo!

Mi día por libre no ha terminado, pero eso os lo cuento en el siguiente post.