DIARIO DE VIAJE

Hoy si que no nos perdemos el amanecer. Nos hemos levantado a las 2am y a las 2:30 am estábamos en marcha.

Hoy llevo mejor lo de ir en moto, ya me voy acostumbrando. Aún así, vamos lentos. Llegamos a las 4am. Llegamos a una explanada que parece un parking, pero no vemos el templo.

Un hombre sale de una casa y nos dice que le sigamos. Y nos guía hasta el templo al que todavía nos quedaban unos minutos para llegar. Y luego, el hombre se marcha.

No pagamos nada de parking. O al menos, no vemos que haya ningún cartel o persona cobrando.

Aunque el horario oficial de apertura es las 6am, abren antes para poder ver el amanecer y, obviamente, lo cobran más caro, igual que el atardecer.

La entrada nos cuesta 30€ por persona. Te prestan unas linternas (aunque llevábamos los frontales) y al terminar la entrada incluye un detallito (un pañuelo) que te dan cuando devuelves la linterna y desayuno.

Nos ponemos en marcha, ya que hay que andar unos minutos hasta la cima del templo y está a punto de comenzar a amanecer.

Había gente, pero tampoco demasiada. Pudimos ver el amanecer sin centenares de cabezas delante nuestra.

Turistas en Borobudur

El amanecer fue precioso. Alrededor del templo hay muchísima vegetación. Y la salida del sol levanta una neblina que empieza a fundirse con los árboles. Tonos rosas, naranjas y amarillos lo inundan todo. ¡Qué maravilla! Sin duda ha merecido la pena el madrugón.

Amanecer en Borobudur

Cuando amanece, permanecemos un rato viendo el templo y haciendo fotos.

Mucha gente solo se queda para ver amanecer, pero hay otras ocho plataformas que recorrer. Un mandala budista con un total de 5km que deben recorrerse desde abajo en sentido de las agujas del reloj hasta llegara a la estupa principal donde en teoría se alcanza el Nirvana.

La primera plataforma-base (forma cuadrada) se llama Kamadhatu o el mundo de los deseos. La vida terrenal, en la que nos dejamos envolver por necesidades materiales y mundanas.

De la segunda a la sexta plataforma (forma cuadrada) se denomina Rupadhatu  o el mundo de las formas. La vida de Buda y la posibilidad de ir ascendiendo a través del ciclo de reencarnaciones.

De la séptima a la novena plataforma (forma circular)se le denomina Arupadhatu o el mundo de las no-formas. Se han soltado las cadenas con lo terrenal y se ha obtenido, por tanto, la liberación. En la estupa principal, en su último extremo, se ha logrado alcanzar el Nirvana.

Kamadhatu
Rapadhatu

Cuando terminamos de visitar todas la plataformas, nos fuimos al edificio principal a desayunar. Pensamos que iba a ser un desayuno cutre en plan té o café, como en Prambanan. Pero era desayuno tipo buffet y había de todo. Cereales, yogur, fruta, zumo, tostadas… hasta espaguetis con tomate. Ya llevábamos más de 4 horas en pie y sin haber comido nada, así que aprovechamos para comer a las 6 y media de la mañana.

Como aún era muy pronto, aprovechamos para ir a ver una iglesia que nos había recomendado la chica del hostel y de la que desconocíamos su existencia.

Se llama “Chicken Church”. Sí, sí… iglesia pollo.

Esto es porque, en la década de los 90, Daniel Alamsjah, recibió un mensaje divino. Debía construir una  casa de oración. Un lugar para la gente que cree en Dios, con forma de paloma.

Lo que ocurre es que la paloma le quedó más bien con forma de pollo. Y con ese nombre se quedó.

Chicken Church

Ademas de un lugar donde pudieran ir a rezar personas de todas las religiones, quería que fuese utilizada para ayudar a niños discapacitados, drogadictos, locos y jóvenes perturbados.

Así que la iglesia es algo extraña, no solo por fuera. Es extraño ver un lugar donde ves una zona para que recen los musulmanes, otra para los cristianos, otra para los budistas…

Tampoco nos pareció gran cosa por dentro. En la zona baja están las salas de rezo, la sala principal es bastante normalita y al subir las escaleras ves un montón de plantas llenas de carteles coloridos sobre varios temas.

Puedes subir hasta lo alto de la cabeza de la paloma/pollo.

Parte superior de la iglesia pollo.

La entrada a la iglesia a la iglesia costaba algo menos de 2€ por persona y el parking unos 20 céntimos.

Cogemos la moto para ponernos en marcha de nuevo en dirección Yogyakarta.

Antes de llegar al hostel, pasamos por el mercado de Malioboro en busca de guantes. No sabíamos si los íbamos a encontrar, pero finalmente dimos con una tienda que tenía.

Y os preguntaréis, ¿para qué quieren guantes en indonesia?.

El motivo es porque nuestro próximo destino será Dieng, en una ruta en moto llamada Dieng Plateau. Y como está a cierta altura, hace frío. Sobre todo si vas en moto.

Pero esto, os lo contamos en el siguiente post.


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