DIARIO DE VIAJE

Como explicamos arriba, la única manera que tuvimos de alquilar una furgo en Bali fue a través de AIRB&B, donde quedamos con una mujer en Sanur para la entrega de la furgo.

Estábamos un poco asustados por el estado de la furgo, pero la verdad es que no estaba mal. Y además éramos los primeros en hacer uso de ella. Nos preocuparon mas los 300€ de fianza.

Aunque habíamos quedado pronto, terminamos saliendo bastante tarde ya que a la mujer se le olvidaron algunas cosas, había que leer y firmar contrato, revisar que estuviera todo, etc. Así salimos obre las 13:30H.

El día fue bastante estresante: Consucir por la derecha, con un vehículo grande y carreteras pequeñas, por la ciudad y luego por lugares estrechos y mal asfaltados, gente que pasa por tu lado sin ningún cuidado… conducir una furgo en Bali es una verdadera locura.

conducir furgoneta bali indonesia alquilar furgo van camper

Para añadir un poco más de tensión, se puso a llover.

Estamos tirando hacia el norte, que es la zona que nos faltaba por ver ya que pilla mas lejos con la moto. Nuestra idea en un principio era visitar playa, pero hace unos días hubo un terremoto al este de Java, y… aunque en teoría no afectaba a esa zona, nos daba un poco de reparo.

Así que nuestro plan era ver unos arrozales (menos turísticos que los de Tegalalang) e ir a unas cascadas al norte de la isla. Aunque no sabíamos si podríamos hacer nada de eso por la lluvia, únicamente tiramos hacía el norte esperando no quedarnos tirados en ningún lugar.

Cuando llegamos a los arrozales de Jatiluwih, ya era prácticamente de noche. Así que simplemente dejamos la furgo aparcada y cenamos.

Furgoneta Bali Jatiluwih Indonesia

Al día siguiente, el día estaba nublado pero al menos había dejado de llover.

Jatiluwih riceterrace arrozales indonesia bali

Visitamos los arrozales, en los que se respiraba una calma increíble. No había absolutamente nadie, solo algún local arando la tierra.

Rice terrace campos de arroz jatiluwih bali indonesia
arrozales de jatiluwih bali indonesia

Volvemos a ponernos en marcha hacia las cascadas de Aling Aling, aunque está lloviendo y ni siquiera sabemos si nos vamos a bañar. Pero la lluvia paró para entonces.

Nosotros pensábamos que era un sitio natural, pero resulta que es otro “Aquapark” mas. Y es que en Bali te cobran por ver/entrar en cualquier rincón.

El hombre de la taquilla nos explicó que había que pagar 125.000 rupias (algo mas de 8€) y te incluía un guía, chaleco (si querías) y agua.

Nosotros le explicamos que no queríamos contratar ningún guía y le preguntamos si no podíamos entrar a nuestro aire.

Hubo dos respuestas. La de él, mas educada, diciendo que podíamos entrar pero sin bañarnos porque si no tendríamos que pagar 250.000 rupias de multa. Y la respuesta de ella, muy borde, diciendo que: que si no queríamos pagar que nos fuéramos de allí.

La verdad es que la mujer me puso de muy mala leche por las formas, ya que no nos habíamos negado a pagar. Simplemente estábamos preguntando, ya que nos parece fatal tener que estar pagando por sitios de naturaleza que no deberían pertenecer a nadie. Pero bueno, dado que no teníamos mucho mas que hacer acabamos pasando por el aro y pagando la entrada.

El guía tampoco hizo mucho mas que enseñarnos donde estaba cada salto de agua, ya que ni siquiera hablaba español y muy poco inglés.

Primero vimos una cascada enorme.

Cascada Aling aling waterfall

Luego nos dirigimos al primer salto que es uno de 5 metros desde el que nos tiramos los dos. Aunque a mi me costó bastante, y además me hice muchísimo daño en el oído.

cascadas alingaling waterfall jumping 5 metros

Justo en frente, había una especie de tobogán natural, desde el que se tiró Samuel, pero dice que se hizo bastante daño con las rocas.

Luego pasamos por un mini tobogán natural y llegamos a un segundo salto de agua de 10 metros desde el que solo se tiró Samuel.

Y finalmente otro salto de 15 metros, desde el que, OBVIAMENTE, yo no salté. A Samuel le costó, pero al final se terminó tirando. ¡Qué impresión!

Nos bañamos un rato y nos volvimos a la furgo porque yo cada vez me encontraba peor. Me dolía el oído, estaba mareada y con mal cuerpo. Me preocupé por si me había hecho daño.

Al salir comimos algo en un warung que había al lado y nos fuimos con la furgo a dormir a un lugar apartado.

Ese lugar apartado era una especie de lugar abandonado y en ruinas, y nos pareció perfecto.

Y ¡era Nochebuena!. Lo celebramos comiendo unos noodles instantáneos y viendo algo en el móvil. Muy navideño.


Último día, toca volver a Sanur a devolver la furgo. La mujer revisa la furgo y está todo ok, así que nos devuelve la fianza y pasamos la noche en Sanur.